En el siglo XIX, el religioso William George Ward dijo: “El pesimista se queja del viento, el optimista espera que cambie y el realista ajusta las velas”, una gran frase para sintetizar el pensamiento de que toda época de crisis puede convertirse también en una búsqueda de oportunidades. Dejar la zona de confort, aunque haya sido sin nuestro consentimiento, nos obliga a agudizar el ingenio para ver de qué formas podemos cambiar y renovar lo que veníamos haciendo. El primero en lograrlo se lleva los honores, pues todos recordaremos al primer hombre en llegar a la Luna, pero pocos recordarán el nombre del segundo en hacerlo.
Todos los seres humanos estamos condicionados por “modelos mentales” que guían nuestro accionar y nos dicen qué es lo que podemos hacer y qué no, en función a nuestras experiencias anteriores, nuestra educación, nuestra cultura y a convenciones sociales establecidas.
Ser creativo significa idear e imaginar nuevas soluciones a viejos problemas, acabar con antiguos paradigmas que parecen imposibles de vencer.
Casos exitosos tanto en Argentina como en el mundo deben su existencia a la creatividad. Un buen ejercicio es comenzar por preguntarnos si podemos agregar valor a los servicios tradicionales.
En el año 2000 en San Juan, sólo podíamos pagar las boletas de nuestros servicios en los bancos. Tuve la suerte de participar en proyectos que incluyeron a las farmacias como lugares de pago. Ya no solamente íbamos a la farmacia a comprar medicamentos sino que también podíamos cancelar allí nuestros servicios.
Un par de años después, cansado del tiempo que llevaba buscar una determinada norma en las viejas enciclopedias de papel, junto a un grupo de amigos creamos el portal “Leyes y Números” tomándonos el trabajo diario de digitalizar y ordenar las normas que nos llegaban a través del Boletín Oficial.
En su cuarto de estudiante en la Universidad de Harvard en Boston, el jóven Mark Zuckerberg imaginó que el “libro de caras” que había recibido al ingresar a la universidad para tener una breve referencia de sus compañeros, podía estar en Internet. Así creó Facebook, el mayor invento de estos últimos años.
Hoy vemos como cambiaron las estaciones de servicio, donde ya no solamente encontramos combustible y repuestos para nuestro auto, sino que también podemos encontrar restaurantes, cafeterías, cajeros automáticos, etc.
Hace poco conocí una verdulería que diariamente promociona sus productos a través de Facebook. Muchas clientas que se encuentran impedidas de salir de su casa hacen sus pedidos a través de la red social y reciben los productos en casa.
En la actualidad cualquiera puede reservar un vuelo por internet, buscar las mejores opciones cambiando la fecha del viaje, y combinando paquetes turísticos, sin tener mayores conocimientos informáticos, cuando por años fue una actividad reservada a algunas agencias.
Espero que el lector de este artículo encuentre en él, aunque más no sea, una mínima motivación para imaginar e innovar. De eso se trata.